Mesa

Información
permanente

0800 4446372

Atención 24hs.

Homenaje a Linares Cardozo

 

Con motivo de conmemorarse el año del Centenario del nacimiento del músico y poeta Linares Cardozo, hoy se desarrolló un acto en el Superior Tribunal de Justicia  presidido por el presidente Martín Carbonell, donde se descubrió una placa recordatoria al gran artista entrerriano. La idea del homenaje surgió desde el gobierno entrerriano, considerando que Linares Cardozo se desempeñó en el poder judicial hasta 1976 en el Juzgado Nº1 Civil y Comercial. Estuvo presente la ministra de Gobierno y Justicia Rosario Romero quien hizo uso de la palabra y destacó la trayectoria del poeta. También participó Rosalba, hija del poeta y su cuñada Adriana Calvo.

Martín Carbonell destacó la figura y trayectoria de Linares Cardozo resaltando parte de su obra que lo muestra como un visionario. Por su parte, Rosario Romero recordó al poeta trabajando en los tribunales de Paraná, hasta 1976 cuando presentó su renuncia a la función que desempeñaba para seguir por otros caminos de la vida.

En tanto, Roberto Romani dijo que no hay rincón de la provincia donde no se escuche su canción, “su obra se destaca en todo sentido” y se podría decir que gracias a él la chamarrita ha recorrido todo el mundo.

Del descubrimiento de las placas participaron el vocal Bernardo Salduna, las vocales Susana Medina y Claudia Mizawak, y autoridades provinciales y municipales.

Historia y trayectoria

Linares Cardozo, nombre artístico de Rubén Manuel Martínez Solís, fue un músico, compositor, poeta, pintor y educador entrerriano de música litoraleña. Realizó una notable obra de preservación del folklore, en especial de la chamarrita, además de aportar sus propias obras al cancionero folklórico, como la conocida “Canción de cuna costera” y “Soy entrerriano”, considerado el himno de la provincia.

Nació el 29 de octubre de 1920 en La Paz, localidad ubicada en la confluencia del arroyo Cabayú Cuatiá con el Río Paraná, 171 km de la ciudad de Paraná. Al finalizar los estudios secundarios se trasladó a la capital provincial, para estudiar en el Instituto del Profesorado Secundario donde se recibió de Profesor de Filosofía y Ciencias de la Educación.

Desde adolescente se interesó por la música y la cultura gauchesca de los trabajadores rurales que abundaban en su ciudad natal. Tomó como nombre artístico el de Linares Cardozo, un trabajador rural, capataz del campo de su tío Manuel, a quien Martínez Solís admiraba por sus conocimientos; en el libro Linares Cardozo y yo de Néstor Cuesta puede verse una foto del gaucho Linares Cardozo, de quien Martínez Solís tomara su seudónimo.3

Influenciado por Atahualpa Yupanqui buscó conocer, recopilar y difundir la música folklórica de su región, prácticamente no investigada hasta ese momento. En esa tarea se destacó por la preservación del folklore entrerriano, en especial de la chamarrita, estilo musical del que se ha dicho, hubiera desaparecido de no ser por la obra de Linares Cardozo.

También compuso canciones de raíz folklórica como “Canción de cuna costera”, “Peoncito de estancia”, “Coplas felicianeras”, “Como los pájaros”, “La biznaguita”, “La cambuiré”, “Islerito”, “Canción de la ocarina dormida”, “El alzao”, “Cururú tajamarero”, “Chacarera de río seco”, “La consigna del Supremo”, “Silbidos de un entrerriano”, “Costeando el tajamar”, “Chamarrita del Chupín”, “Chamarrita de la encierra”, “Soy entrerriano”, etc. Esta última está considerada como el Himno de Entre Ríos.

En la década del 40 se trasladó a Paraná para continuar sus estudios y donde comenzó sus labores de investigación de la música nativa de Entre Ríos. Paralelamente a su labor como docente, publicó sus primeros escritos en diarios de Paraná y Santa Fe.

En 1975 Los Hermanos Cuestas lanzaron su álbum Canto a Entre Ríos interpretando a Linares Cardozo, junto a la Orquesta Sinfónica de Entre Ríos, el Coro de la Asociación Verdiana e invitados especiales. El éxito del disco hizo famoso a Linares Cardozo, tanto en su país como internacionalmente.

Escribió un libro de poemas titulado El caballo pintado y la paloma (título tomado del arroyo Cabayú Cuatiá que cruza la ciudad de La Paz) y otro de memorias y reflexiones personales, Júbilo de esperanza.

En pintura se dedicó a registrar la luz, la gente y el paisaje de su región. En el libro Linares Cardozo y yo, de Néstor Cuesta, pueden verse los dibujos y pinturas de Linares Cardozo. También puede verse una pintura de su autoría en la tapa de su álbum Canción de cuna costera.

Su primera inspiración en la música fue su madre correntina, Doña Delicia Bernabela Solís que ejecutaba la guitarra y cantaba. Se inicia en la ejecución de la guitarra en forma intuitiva escuchando grandes artistas folklóricos por la radio, siendo tal vez su mayor espejo a seguir, Atahualpa Yupanqui, que en los 30 había vivido por un tiempo en La Paz.

Realizó sus primeras presentaciones en pistas de la época, relacionándose con los peones del saladero “Santa Elena” y especialmente los paisanos de la costa del Paraná, que marcarían a fuego su obra autoral.

A lo largo de su carrera, Linares Cardozo junto a sus presentaciones como solista de canto y guitarra, alternó conferencias donde expuso sus investigaciones sobre los ritmos entrerrianos como el “sobrepaso”, “tanguito montielero” y especialmente la “chamarrita”, de la que sin dudas fue uno de sus más grandes difusores.

Inspirado compositor, fue autor de más de 200 obras de variados géneros entre las que recordamos “Soy entrerriano”, “Como los pájaros”, “La biznaguita”, “La cambuiré”, “Islerito”, “Canción de la ocarina dormida”, “El alzao”, “Cururú tajamarero”, “Chacarera de río seco”, “Costeando el tajamar”, “Chamarrita del Chupín” y sus obras más difundidas “Canción de cuna costera”, “Peoncito de estancia”, “Coplas felicianeras”.

Estas obras vieron la luz en discos grabados por Linares para prestigiosos sellos como “CBS” y “Microfón”. Publicó además los libros “El caballo pintado y la paloma” y “Júbilo de esperanza”, ambos con varias reediciones.

Falleció en Paraná el 16 de Febrero de 1996. Sus restos descansan en el cementerio de La Paz, a la sombra de un timbó con vista al río en el terreno que él mismo eligió para morada definitiva.

24 de noviembre de 2020

SIC-STJER